Fiel a su voz y estilo inconfundibles, los diez cuentos que conforman este libro se asemejan a diez confesiones íntimas: conviven aquí, por ejemplo, un autor que investiga la relación implícita que hay entre su primera experiencia sexual y su primer ejercicio literario, un padre que le pide a su hijo que lo introduzca en el universo de las aplicaciones para ligar, un dramaturgo con tendencias depresivas que debe enfrentarse a la trágica historia de la muerte de su abuela o una pareja que pretende decirse lo mucho que se quiere y acaba por decirse, sin quererlo, todo lo contrario. (MAR/24)
NOTA: Entre como he dicho otras veces que los libros de cuentos me gustan poco y que este señor, que debe tener muy buen cartel, a mí me ha parecido en muchas pasajes un tanto pedante en su lenguaje, la cosa ya se ve que no ha sido de mi agrado. Cuando hablo de lenguaje pomposo siempre me viene a la cabeza una vez que un íntimo amigo fue a pedirle al secretario del Instituto donde estaba una varita de madera que le sirviese para señalar en la pizarra . Y el bueno del secretario le espetó: "...lo que me estás pidiendo es un PUNTERO SEÑALIZADOR..." Sin comentarios. Voy a no ser muy cruel...5,5.
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