Una lluviosa noche de 1577, el carbonero Domingo Harria sale de su caserío hacia la ferrería de Mirandaola, donde sus dueños, los Plazaola, lo están esperando. Asencia, su mujer, descubre a la mañana siguiente que Domingo no ha regresado a casa, y da la voz de alarma. No es la primera vez que alguien desaparece en el valle; tampoco será la última.Tras varios días sin noticias, Asencia acude a la ferrería en busca de alguna pista sobre el paradero de su marido, pero, aunque allí le aseguran que Domingo nunca acudió a la cita, ella está convencida de que los Plazaola mienten. Su gremio nunca ha sido de fiar.Años más tarde, cuando todo el valle parece haber olvidado a Domingo, salvo Asencia, aparece en su vida Jurdana, una joven de origen desconocido que no solo guarda un gran secreto, sino que huye de un pasado al que, tarde o temprano, deberá hacer frente. Solo espera no tener que hacerlo sola. (JUN/26)
NOTA: Conocí casualmente hace unos días a la madre de esta chica. Y al decirme a qué se dedicaba su hija tuve interés en leer algo suyo. Tiene una trilogía pero debe ser muy local y preferí empezar por éste su cuarto libro, ambientado en la Edad Media. La historia es muy amena, se lee con mucha soltura, la señora tiene ideas y las desarrolla ampliamente pero... en su contra se le nota en exceso que es una nueva autora, sobre todo en el desarrollo de los diálogos. Y otra cosa que me ha gustado menos es que las "casualidades" para cerrar todos los casos abiertos son excesivas, pero eso no inutiliza el libro. !Ojala fuese yo capaz de escribir algo, aunque fuese como esto...! Así que con cariño añadido le voy a dar un ...7,5.



































